5 mitos sobre la virginidad que debes dejar de creer

5 junio, 2019 4 mins de lectura
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Por más que hemos avanzado en muchos temas respecto a la sexualidad, sigue habiendo ciertos tópicos en lo que buena parte de la sociedad sigue pensando como en el siglo XIX; uno de ellos es la virginidad. Generalmente se entiende que la palabra se refiere a alguien que nunca ha tenido relaciones sexuales, pero eso deja mucho espacio para la interpretación. ¿Cuenta el sexo oral? ¿Las relaciones lésbicas? ¿El sexo anal?

Pero en realidad, ¿por qué nos hacemos las preguntas anteriores y otras más sobre la virginidad? Porque, tristemente, muchos siguen dándole un valor social que realmente no debería tener e incluso llegan a “valorar” a una mujer por esto; se olvidan de que en la vida puede haber una primera vez para muchas actividades sexuales, desde el primer beso, los primeros toques genitales, la primera penetración, hasta el primer orgasmo.

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Es por eso que, para tratar de diluir un poco tanta desinformación que existe sobre sexualidad y virginidad, hemos compilado los cinco principales mitos sobre el tema, mitos que obviamente han sido investigados y derrumbados por expertos en sexualidad y psicología. 

1. El himen debe romperse en la primera penetración

El mayor mito es que el himen debe romperse cuando una mujer tiene relaciones sexuales por primera vez, y que esto resulta en un sangrado que deja en claro si era virgen; en el pasado, algunas culturas incluso exigían examinar las sábanas ensangrentadas para demostrar que la joven era virgen. Esto es una tontería pues en realidad, muchas mujeres no experimentan desgarro o sangrado del himen, ya que este es elástico: puede no “romperse” nunca o puede hacerlo por otras circunstancias.

2. Se puede notar visualmente si eres virgen o no

Nadie, nadie puede “notar” a simple vista si eres virgen o no, y en último caso (y lo más importante de todo), a nadie debería importarle porque eso no cambia en nada tu valor como mujer. Pero si aún te lo sigues preguntando, la respuesta es: no, ni un ginecólogo (con toda la experiencia del mundo) ni una pareja pueden identificarlo pues el himen es muy elástico; además todas las vulvas son distintas y tienen una anatomía diferente.

3. Mantener tu virginidad te protege

Completamente falso y sin fundamento. De hecho, De hecho, como dice la socióloga de Harvard Lori Adelman, valorar tanto la virginidad tiene el efecto contrario, “pone a las niñas y mujeres en riesgo de violencia, abuso y agresión por parte de miembros de una sociedad que cree que el valor de una mujer radica en su comportamiento sexual”. Además, si se trata de protección ante ETS, mantenerte virgen menos garantiza que sepas usar métodos anticonceptivos de barrera adecuadamente.

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4. El sexo oral “no cuenta”

Este es uno de los mitos más expandidos por la heteronormatividad. Claro, desde una perspectiva patriarcal en que el sexo es solo penetración, entonces solo se pierde la virginidad cuando hay pene involucrado; pero esto deja de lado cualquier práctica lésbica o de carácter oral y manual. Esto se vuelve un problema porque entonces hay montones de adolescentes dando y recibiendo sexo oral sin protección porque “así no pierden la virginidad”.

5. Solo la puedes perder una vez

Como dijimos al principio, deberíamos repensar esto de la “primera vez”, ya que puede haber muchas primeras veces que no involucran un pene: el sexo oral, el sexo lésbico, penetración con juguetes sexuales y muchas otras prácticas que pueden constituir una maravillosa primera vez. Incluso la primera vez que experimentas un orgasmo podría ser considerada la cúspide de la pérdida de la virginidad. Nuevamente, repensemos conceptos anticuados y que nada aportan a nuestro placer y sexualidad.

¡Hazte Kinky!

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