Cómo decirle a tu pareja que no te satisface en la cama

Si es tu caso, acá las herramientas para comunicarlo y trabajarlo desde un buen sitio y sin lastimar.

24 agosto, 2017 5 mins de lectura
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Decir que alguien es ‘malo’ en la cama, es lanzar un criterio subjetivo. ¿Malo según quién? El hecho de que tú no te sientas satisfecho o satisfecha con su desempeño, dinámicas o prácticas, no significa que lo sea para otra persona. Por decir un ejemplo: tu chico eyacula en un tiempo que a ti te parece insuficiente para considerar un encuentro disfrutable, eso no significa que haya otra persona para quien ese tiempo le parezca perfecto, porque centra su placer en los previos o en las caricias; o incluso, la parte de la penetración no es lo que más le agrada. Por lo tanto, para esa persona tu pareja es ideal. Ya está. ¿Lo ves? Es lanzar un juicio subjetivo.

No hay malos o malas amantes sino personas que hacen o no match con otra a nivel erótico. Ahora, yo no digo que termines tu relación y busques quien sí te satisfaga. Por el contrario, no es pedirle al otro que deje de ser él/ella o que tú te invisibilices y te ‘aguantes’ porque esa persona no está mal, lo que es importante es que ambos modifiquen, se abran a crear nuevas estrategias y co-creen una vida sexual que le venga bien a ambos. ¿Cómo?, así:

Busquen el bien común

En el balance está todo, no se trata de pedir lo que yo quiero que hagas sino, qué te gusta a ti y cómo me gustaría a mí que eso pasara. Y todo es un intercambio, yo también doy y cedo. Recibo y cedo.

Ejemplo: Tu pareja no acepta tener una práctica específica, digamos sexo anal u oral y para ti, es una gran fantasía o lo has hecho antes y te encanta, pero con en este caso particular no se da porque a él/ella no le gusta.

Establece el canal:

• La compasión y ponerse desde la postura del otro es básico. O sea, nunca comiences lanzando juicios o poniendo adjetivos como “No eres bueno”, “No me gusta”, “Lo haces mal”.

• Crea una atmósfera adecuada. Lo primero: LAS COSAS DE CAMA, NUNCA SE HABLAN EN LA CAMA. Ni antes ni después del sexo. Busca un momento adecuado, neutro y que le permita al otro/a sentirse protegido.

• No plantees un problema ni una catástrofe: Evita decir “Tenemos que hablar”, “Me duele decirte esto pero…”, “Tenemos o estamos en problemas”.

• Dilo de manera positiva. “Quiero mejorar esto”, “Me encanta esto (explícalo), y además (no uses el temible ‘peeeero’) me encantaría que probáramos hacer o no hacer esto”; y ponle detalles.

• Ponte en su sitio. Pídele que te sugiera qué le gustaría integrar o descartar de su vida sexual. ¿Cómo se siente? ¿Qué siente que podrías dar?

Plantea la dinámica

• Comiencen por explicar ambos por qué sí o no quieren incluir esa práctica. Y denle validez a ello. O sea, hay razón y validez en ambos argumentos y los dos valen igual. No hay que juzgar ni hacer menor la postura del otro por más inexplicable o ilógica que nos parezca. Ábranse mutuamente a sostener al otro en ello.

• Ahora den una contrapostura, ¿por qué el otra tendría una ganancia al abrirse a la experiencia o a no incluirla en el repertorio? Se trata de ‘venderle’ a tu pareja lo que él/ella puede obtener como beneficio. Entre ello, experimentar, probar, diversificarse; integrar o descartar.

• Lleguen a una media o balance de ello. En este caso, qué es lo que a él o ella no le gustaría integrar. Digamos que se abre a darte sexo oral a modo de prueba para ver si le parece excitante ya sea la práctica por sí misma, o por saber que te está brindando placer pero no quiere que eyacules en su boca.

• Infórmate de estrategias para que sea disfrutable para ambos. En el caso de sexo anal, como ejemplo, integren masajes de preparación para la parte que será penetrada, o un modo de hacerlo más erótico, más disfrutable.

• Pónganle VIGENCIA. O sea lo que acordemos hoy no quiere decir que estará a perpetuidad. Quizás hace tiempo deseaba una práctica pero ya no. Y debo decirlo.

• Prueben e integren o descarten. Y háganse saber que en cualquier momento de la práctica pueden decir ‘ya no’, ‘stop’.

Y BÁSICO

Todo, to-do lo que solicito o quiero integrar debe cumplir la regla de oro de la sexualidad:

“No me lastima ni física ni emocionalmente, no lastima a mi pareja ni a un tercero. Ni física ni emocionalmente”.

¿Vale? Esos son los criterios. No tengas miedo de expresar lo que deseas siempre y cuando cumpla esa validez. Todos podemos llegar a tener lo que deseamos como pareja, pero tenemos que decirlo y saber expresar con inteligencia emocional. Esto puede fortalecer y mejorar muchos más aspectos de la relación, no sólo lo sexual. Pero hecho de la manera adecuada. No olvides que todo lo relacionado con la cama nos vulnera por las estructuras sociales que hemos comprado, así que se necesitan extra dosis de compasión y sensibilidad para hablarlo con la pareja. A quien, claro, queremos y deseamos que también esté bien.

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