Ni machismos ni hembrismos

28 junio, 2016 3 mins de lectura
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Antes de que el feminismo se pusiera de moda, antes de que nos pareciera completamente normal ver a mujeres fuertes y emprendedoras en todos los ámbitos sociales, antes de que ocupáramos el eufemismo “capacidades diferentes” para referirnos a personas con alguna discapacidad… Antes de todo eso, existió una mujer que reivindicó la aptitud, no sólo de las mujeres, sino de cualquier ser humano para sobreponerse a la adversidad y lograr lo inimaginable.

Helen Keller nació en Alabama en 1880 y a los 19 meses de nacida fue víctima de una tragedia que sus padres creyeron irremediable: como consecuencia de una grave infección perdió por completo la vista y la audición, por lo que Helen pasó los primeros 7 años de su vida prácticamente incomunicada y en un estado que ella misma calificó de salvaje e indomable.

Sus padres, en uno de sus desesperados intentos por mejorar la calidad de vida de su hija, contrataron a una institutriz particular que prometía bastante, puesto que ella misma tenía una fuerte discapacidad visual y era especialista en el lenguaje de señas. Cuando la maestra Anne Sullivan llegó a casa de los Keller para trabajar en la educación de Helen, se sorprendió con la resistencia y el miedo de esa pequeña incivilizada que se comportaba como un animalillo agresivo.

¿quién fue hellen keller?

Sin embargo, el talento y la paciencia de Sullivan junto con la extraordinaria inteligencia de Helen dieron frutos, y tres meses después de su primer encuentro, la niña ya era capaz de comunicarse por medio del alfabeto de señas; posteriormente la educadora le enseñó a leer y escribir en braille y por último – lo más difícil – a hablar a partir de las vibraciones generadas en su garganta.

A los 24 años, Helen logró lo que nunca antes se había visto: ser la primera persona sordociega en graduarse con honores de la universidad. A partir de ese momento, dedicó su vida a luchar por los derechos de los menos favorecidos: los discapacitados, los trabajadores explotados, los obreros, los negros y los enfermos; además de apoyar profundamente el derecho al voto de las mujeres y de pronunciarse fervientemente en contra de la política de guerra de su país.

Desafortunadamente, estamos viviendo una época en la que los nuevos “ismos” (feminismo, machismo, veganismo, animalismo, etc.) se han deformado hasta los extremos de la intolerancia o el odio hacia los que no son como nosotros. Por eso, creemos que es el momento ideal para recordar a personas como Keller, personas que lucharon por la equidad y los derechos de TODOS, más allá de etiquetas, grupos o géneros. Dejemos de pensar en defender a unos relegando a otros, ¡hazte más humano, hazte Kinky!

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