La polémica de Mischa Badasyan: arte o promiscuidad

25 octubre, 2016 3 mins de lectura
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Este artículo no habla de alguien dedicado al trabajo sexual, ni de una persona con problemas de adicción al sexo que tiene relaciones todos los días; habla de un artista contemporáneo ruso de 28 años cuyo último performance consistió en acostarse con 365 personas distintas durante 365 días. El proyecto se tituló Save the date (guarda la cita) y, por obvias razones, desató una avalancha de críticas y una gran polémica.

Badasyan no es nuevo en el mundo del arte; al día de hoy ha realizado ya más de seis proyectos de gran alcance, todos con una intención activista a favor de la diversidad sexual y con temas constantes como la soledad y el papel que ocupa el cuerpo en nuestra sociedad. Sin embargo, no fue hasta hace un par de meses que, gracias a Save the date, su nombre resonó con fuerza en internet.

En la presentación en video de su proyecto, el artista es encerrado en un pequeño espacio delimitado por cintas adhesivas en las que se lee “Save the date”; al final, Mischa se vuelve invisible dentro del círculo, lo cual es altamente simbólico, pues la intención de Badasyan con este proyecto era explorar las efímeras relaciones del siglo XXI y la profunda soledad a la que éstas nos conducen, volviéndonos, al final, invisibles al otro y a nosotros mismos.

El artista se inspiró en el concepto de los “no-lugares” del antropólogo francés Marc Augé y lo trasladó a las relaciones interpersonales. Los “no-lugares” son esos lugares físicos (supermercados, centros comerciales, el metro, etcétera) en los que pasamos de ser personas a seres anónimos, despersonalizados, que andan como si no anduvieran y que están sin estar. Badasyan se apropió de este concepto y, en su proyecto, lo exploró como las “no-relaciones” de la actualidad.

quién es Misha Badasyan

Badasyan declaró respecto a Save the date: “Es mi expresión personal del desamparo porque yo nunca había estado en una relación de pareja”. Al crecer como alguien abiertamente homosexual en un país que condena la homosexualidad, vivió las relaciones de pareja desde fuera, únicamente como observador, y así se dio cuenta de la impersonalidad de éstas y de la cercanía, a veces casi imperceptible, entre sexo y soledad.

El resultado del proyecto confirmó las hipótesis previas de su autor y reforzó sus creencias. Confiesa que tras cada encuentro se sentía profundamente triste, a veces lloraba, se sentía más solo que nunca, y esa soledad lo llevaba a experimentar un vacío existencial que muchos viven en esta sociedad contemporánea: estar rodeado de gente y aun así estar absolutamente solo. Mischa afirma que al acostarse con tantas personas olvidó por completo cómo ser honesto con el cuerpo de otra persona.

Por supuesto, Badasyan tiene algunos detractores que afirman que lo que hizo no era necesario para llegar a las conclusiones a las que llegó; que Save de date, más que arte, fue un pretexto teorizado para salir de su represión sexual y dar rienda suelta a su promiscuidad. Sin embargo, él defiende su propósito y afirma que “ha sido el trabajo más maduro y más inspirador que he hecho. 365 días de soledad con 356 personas e historias”.

Y tú, ¿qué opinas?

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