Orgasmo prostático: placer por la puerta trasera

24 agosto, 2016 4 mins de lectura
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La gran mayoría de los hombres tiene temor o prejuicios sobre ser estimulados analmente, sobretodo porque la práctica se relaciona con el mundo homosexual y ya sabemos que les aterra que puedan pensar que su calidad de straight man está en entredicho. Pero créanme, ellos lo pueden pasar muy bien.

De inicio hay tener claro: una orientación sexual no ‘te da’, no ‘se contagia’ ni se ‘adquiere’, sino que es, y se descubre; perviven esas ideas homofóbicas e ignorantísimas. Todos los hombres tienen la misma sensibilidad y el mismo potencial de sentir placer por esta vía, y no tiene que ver con su orientación sino con sus mapas de reflejos eróticos, con las zonas que le gustan o no que le estimulen; de hecho, hay hombres gays que no gustan ser ni penetrados ni estimulados externamente en esta zona.

El ano está cundido de terminales nerviosas que pueden promover placer, y la penetración por dicha vía puede resultar súper gozosa para cualquier hombre; por lo tanto no implica ninguna orientación el tener un orgasmo prostático, no es facultad exclusiva de los gays.

La única forma de acceder al punto P o glándula prostática es por esta puerta trasera, el ano y está comprobado que la sensación eyaculatoria se exacerba cuando se toca ese punto. Explora con tu chico y hazle sentir confianza y tranquilidad respecto a todos los prejuicios que ya te comenté.Estos son los pasos.

  1. Pide a tu pareja que se recueste con las piernas flexionadas y abiertas.
  2. Colócate frente a él y comienza a darle sexo oral.

  3. Conforme se vaya excitando, con un dedo perfectamente limpio y bien lubricado – con un gel a base de agua o un lubricante indicado para esta zona como los lubricantes con base de silicona – comienza a masajear circularmente su ano para que éste se vaya relajando y dilatando.
  4. Después de un muy buen rato de estimulación, introduce poco a poco tu dedo índice o cordial, con la palma de la mano hacia arriba y haz movimientos circulares. No necesitas meter todas las falanges ya que la próstata es más accesible en el tercio inferior del recto.

Además de mejorar su erección, sus sensaciones se exacerbarán y el orgasmo se dará por sí mismo, incluso sin eyaculación, pues no olvidemos que son dos procesos fisiológicos distintos: el primero es la vibración intensa de la glándula prostática y no determina que haya expulsión de semen. También puedes aplicar este juego mientras él te penetra.

Tip Kinky:

cuida que tus uñas estén limpias, cortas, sin astillas y ovaladas. Por comodidad e higiene, pueden usar un guante de látex, y no olvides el lubricante: nunca, nunca en seco porque es una zona muy vascularizada y puedes romper vasitos que después serán proclives a bacterias.

Eso sí, respetemos los límites. Si a él no le late, punto. Y, muy importante, no se debe practicar a hombres que tengan hemorroides, fístulas u otras lesiones en la zona. Pero, si tu chico se anima a experimentar esta otra vía de placer, ayúdale a quitarse esas ideas homófobas de que si les gusta por ahí, entonces no pararán de buscar que un hombre los penetre. La orientación es, nace con nosotros y se descubre. Punto.

Ahora que sabes una nueva forma de estimular a tu chico, ahora Date todo el Placer