Poesía sumamente erótica ¡del Siglo XVI!

31 enero, 2019 2 mins de lectura
Compartir

Rapándoselo

de Francisco de Quevedo

Rapándoselo estaba cierta hermosa,

hasta el ombligo toda arremangada,

las piernas muy abiertas, y asentada

en una silla ancha y espaciosa.

Mirándoselo estaba muy gozosa,

después que ya quedó muy bien rapada,

y estándose burlando, descuidada,

metióse el dedo dentro de la cosa.

Y como menease las caderas,

al usado señuelo respondiendo,

un cierto saborcillo le dio luego.

Mas como conoció no ser de veras,

dijo: «¡Cuitada yo! ¿Qué estoy haciendo?

Que no es ésta la leña deste fuego».

Soñaba una doncella que dormía 

de Fray Melchor de la Serna

Soñaba una doncella que dormía

con un galán que amaba tiernamente,

y que en él todo andaba diligente

y descuido ninguno no tenía.

Ella, aunque mal, al fin, se resistía,

diciendo:”¿Qué dirá de mí la gente?”,

en efecto cumplió con su accidente,

dando los dos remate a su porfía.

El galán la besaba y la abrazaba

con más calor que un encendido leño;

lo dulce a derramar no comenzaba,

cuando se despertó, y le dijo al sueño:

“¿Durar un poco más, qué te costaba,

pues para mí era gusto no pequeño?”

¡Dale sentido a tus sentidos!

También te recomendamos: 3 poemas eróticos franceses de 1830

The Sensual Tea Let`s Kinky