Dos sonetos eróticos que te fascinarán

30 mayo, 2018 2 mins de lectura
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Por allí hondo, una humedad ardiente…

de Rafael Alberti

Por allí, hondo, una humedad ardiente;

blando, un calor oscuro el que allí hervía;

sofocado anhelar el que se hundía,

doblándose y muriendo largamente.

Labios en labios que no ataca diente;

Lengua en garganta que se corta, umbría;

Áspero alrededor, fiera porfía

Por morder lo imposible de la fuente.

Fiera porfía, ya que ni a la hembra

Más hembra ni al varón más varón dieron

Otra cumbre que ser sembrado y siembra.

Pues lo demás, ¡oh cuerpos desvelados!,

Son fulgores que al alba se perdieron

En un súbito arder, desesperados.

Tres sonetos eróticos

de Julio Cortázar

Su mono azul le ciñe la cintura, 

le amanzana las nalgas y los senos, 

la vuelve un muchachito y le da plenos 

poderes de liviana arquitectura

Al viento va la cabellera oscura, 

es toda fruta y es toda venenos; 

el remar de sus muslos epicenos 

inventa una fugaz piscicultura.

Amazona de mono azul, el arte 

la fija en este rito paralelo, 

cambiante estela a salvo de mudanza;

viejo poeta, mírala mirarte 

con ojos que constelan otro cielo 

donde no tiene puerto tu esperanza.

¡Dale sentido a tus sentidos!

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