Dos poemas de la uruguaya Delmira Agustini

26 junio, 2019 2 mins de lectura
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La cita

En tu alcoba techada de ensueños, haz derroche

de flores y de luces de espíritu; mi alma

calzada de silencio y vestida de calma,

irá a ti por la senda más negra esta noche.

Apaga las bujías para ver cosas bellas;

cierra todas las puertas para entrar la ilusión;

arranca del misterio un manojo de estrellas

Y enflora como un vaso triunfal tu corazón.

¡Y esperarás sonriendo, y esperarás llorando!…

cuando llegue mi alma, tal vez reces pensando

que el cielo dulcemente se derrama en tu pecho…

Para él, amor divino, ten un diván de calma

o con el lirio místico que es su arma, mi alma

Apagará una a una las rosas de tu lecho.

Fiera de amor

Fiera de amor, yo sufro hambre de corazones.

De palomos, de buitres, de corzos o leones,

No hay manjar que más tiente, no hay más grato sabor,

Había ya estragado mis garras y mi instinto,

Cuando erguida en la casi ultratierra de un plinto,

Me deslumbró una estatua de antiguo emperador.

Y crecí de entusiasmo; por el tronco de piedra

Ascendió mi deseo como fulmínea hiedra

Hasta el pecho, nutrido en nieve al parecer;

Y clamé al imposible corazón… la escultura

Su gloria custodiaba serenísima y pura,

Con la frente en Mañana y la planta en Ayer.

Perenne mi deseo, en el tronco de piedra

Ha quedado prendido como sangrienta hiedra;

Y desde entonces muerdo soñando un corazón

De estatua, presa suma para mi garra bella;

No es ni carne ni mármol: una pasta de estrella

Sin sangre, sin calor y sin palpitación…

Con la esencia de una sobrehumana pasión!

¡Dale sentido a tus sentidos!

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