Ábrete sexo, de Ana Istarú

23 noviembre, 2016 1 min de lectura
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Ábrete sexo

como una flor que accede,

descorre las aldabas de tu ermita,

deja escapar

al nadador transido,

desiste, no retengas

sus frágiles cabriolas,

ábrete con arrojo,

como un balcón que emerge

y ostenta sobre el aire sus geranios.

 

Desenfunda,

oh poza de penumbra, tu misterio.

No detengas su viaje al navegante.

 

No importa que su adiós

te hiera como cierzo,

como rayo de hielo que en la pelvis

aloja sus astillas.

 

Ábrete sexo,

hazte cascada,

olvida tu tristeza.

 

Deja partir al niño

que vive en tu entresueño.

 

Abre gallardamente

tus cálidas compuertas

a este copo de mieles,

a este animal que tiembla

como un jirón de viento,

a este fruto rugoso

que va a hundirse en la luz con arrebato,

a buscar como un ciervo con los ojos cerrados

los pezones del aire, los dos senos del día.

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