Lecciones del Kamasutra, poema de Mahmud Darwish

2 diciembre, 2020 2 mins de lectura
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Lecciones del Kamasutra

de Mahmud Darwish

Con la copa engastada de lapislázuli

la espero,

junto al estanque, el agua de colonia y la tarde

la espero,

con la paciencia del caballo preparado para los senderos de la montaña

la espero,

con la elegancia del príncipe refinado y bello

la espero,

con siete almohadas rellenas de nubes ligeras

la espero,

con el fuego del penetrante incienso femenino

la espero,

con el perfume masculino del sándalo en el lomo de los caballos

la espero.

No te impacientes. Si llega tarde

espérala

y si llega antes de tiempo

espérala,

y no asustes al pájaro posado en sus trenzas.

Espérala,

para que se sienta tranquila, como el jardín en plena floración.

Espérala

para que respire este aire extraño en su corazón.

Espérala

para que se suba la falda y aparezcan sus piernas nube a nube.

Espérala

y llévala a una ventana para que vea una luna bañada en leche.

Espérala

y ofrécele el agua antes que el vino, no

mires el par de perdices dormidas en su pecho.

Espérala

y roza suavemente su mano cuando

poses la copa en el mármol,

como si le quitaras el peso del rocío.

Espérala

y habla con ella como la flauta

con la temerosa cuerda del violín,

como si fuérais dos testigos de lo que os reserva el mañana.

Espérala

y pule su noche anillo a anillo.

Espérala

hasta que la noche te diga:

no quedáis más que vosotros dos en el mundo.

Entonces llévala con dulzura a tu muerte deseada

y espérala…

¡Dale sentido a tus sentidos!

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