3 poemas eróticos prohibidos en Venezuela

18 diciembre, 2019 2 mins de lectura
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Grito indomable

de María Calcaño

Cómo van a verme buena

si me truena

la vida en las venas.

¡Si toda canción

se me enreda como una llamarada!,

y vengo sin Dios

y sin miedo…

¡Si tengo sangre insubordinada!

Y no puedo mostrarme

dócil como una criada,

mientras tenga

un recuerdo de horizonte,

un retazo de cielo

y una cresta de monte!

Ni tú, ni el cielo

ni nada

podrán con mi grito indomable.

Tarde

de María Calcaño

Te miro.

Te miro de cerca:

te escudriño hosca…

La tarde está linda  afuera en el monte.

La promesa que traigo

de belleza

se me aprieta a la boca.

Y me dueles.

Tus caricias me arden como tus palabras.

Me dueles.

Por eso vengo de tan lejos

a plantarme en tu alfombra

como gajo henchido.

A sentirme los ojos dolorosos

cuando me suba el oleaje

de tus brazos crespos.

El aire se hastía

los deseos me apresan

yo soy la tarde linda…

Zeta (extracto)

de María Calcaño

Y ahora que nada me dices…

habla de cosas buenas,

alegres, de mentira.

Bésame intensamente…

júrame que me quieres

y descíñeme este peso

de angustia.

Después…

¡Qué importa!

Vendrán otras mujeres

a borrarte mis besos.

¡Dale sentido a tus sentidos!

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