2 poemas eróticos de Luis Alberto de Cuenca

12 septiembre, 2018 2 mins de lectura
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Soneto del amor oscuro

por Luis Alberto de Cuenca

La otra noche, después de la movida,

en la mesa de siempre me encontraste

y, sin mediar palabra, me quitaste

no sé si la cartera o si la vida.

Recuerdo la emoción de tu venida

y, luego, nada más. ¡Dulce contraste,

recordar el amor que me dejaste

y olvidar el tamaño de la herida!

Muerto o vivo, si quieres más dinero,

date una vuelta por la lencería

y salpica tu piel de seda oscura.

Que voy a regalarte el mundo entero

si me asaltas de negro, vida mía,

y me invaden tu noche y tu locura

Collige, virgo, rosas

por Luis Alberto de Cuenca

Niña, arranca las rosas, no esperes a mañana.

Córtalas a destajo, desaforadamente,

sin pararte a pensar si son malas o buenas.

Que no quede ni una. Púlele los rosales

que encuentres a tu paso y deja las espinas

para tus compañeras de colegio. Disfruta

de la luz y del oro mientras puedas y rinde

tu belleza a ese dios rechoncho y melancólico

que va por los jardines instilando veneno.

Goza labios y lengua, machácate de gusto

con quien se deje y no permitas que el otoño

te pille con la piel reseca y sin un hombre

(por lo menos) comiéndote las hechuras del alma.

Y que la negra muerte te quite lo bailado.

¡Dale sentido a tus sentidos!

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